sábado, 14 de abril de 2012

LA NARRACIÓN ORAL Y LA LECTURA EN VOZ ALTA


LA NARRACIÓN ORAL, DESDE HACE MUCHO, PERO MUCHO TIEMPO…

 Hace mucho tiempo, es la famosa frase que da inicio no sólo a los cuentos, mitos y leyendas, si no también a un camino por la imaginación que empieza a fluir gracias a esas mágicas palabras. Aquellas palabras, que desde hace mucho, pero mucho tiempo van transitando de generación en generación, desde los pueblos más recónditos del planeta a las grandes ciudades. Desde un escenario natural al pie de una montaña y acompañado de luz de la luna, las estrellas y una pequeña fogata, hasta en el aula de un centro educativo muy temprano por la mañana.

Desde hace mucho, pero mucho tiempo, los seres humanos hemos buscado la manera de comunicarnos, de explicar el origen de lo desconocido y conocido, así como también, el mantener presentes nuestras costumbres y tradiciones por medio de la palabra.

La narración oral, busca mantener y recuperar ese espíritu ancestral de trasmitir los sueños y deseos a compartir con los demás mediante el uso de la palabra, pero apoyada en expresiones, gestos, miradas y movimientos de nuestro cuerpo para comunicar y recrear esa imágenes. Aquellas palabras que por su naturaleza, tienen voces propias, únicas en su cadencia, volumen y ritmo.


1. LA NARRACIÓN ORAL EN EL AULA

El primer paso
Lo primero que debemos considerar es conocer bien el cuento, mito o leyenda que queremos y debemos contar. Queremos contar significa que me entusiasma la idea de hacerlo y con toda la voluntad del mundo. Debemos contar significa que el cuento a elegir, es el que me ayudará a cumplir mis objetivos, como por ejemplo: Un cuento que involucre las tradiciones de una región, describirá las costumbres de sus habitantes, la manera como viven, sus platos típicos, celebraciones, etc.

Dediquemos el momento para buscar aquellas historias que contribuirán con nuestras metas y leerlas antes de contarlos. Algunos cuentos tradicionales o leyendas enriquecerán la variedad de cuentos o historias que les podamos contar.

 

Utilizar un lenguaje adecuado


El tipo de lenguaje empleado al contar un cuento está relacionado con la edad que tienen nuestros alumnos. El lenguaje debe ser muy sencillo y claro. Eso servirá para favorecer la comprensión de la historia y evitar el cansancio o incluso el aburrimiento por parte de ellos.
 

La pausa y entonación


Podemos utilizar la pausa y la entonación para mantener el interés y la atención. Cuando nos detenemos unos segundos al final de una frase o entre dos palabras, estamos indicando que lo que diremos a continuación tiene un valor o un significado especial. De igual modo, un cambio de entonación indica que aparece un elemento sorpresa que afectará al desarrollo de la historia. Por ejemplo: "Se acercó lentamente a la puerta y entonces… vio un ¡RATÓN!
 

Transmitir entusiasmo


Siempre debemos transmitir entusiasmo en lo que hacemos. La narración oral despierta mucha ilusión en los oyentes y es algo que tenemos que mantener aunque nos encontremos por diversas razones algo cansados.

Podemos buscar un objeto que trasmita el momento mágico a vivir y que lo hará único. Por ejemplo si cada vez que vamos a contar cuentos nos ponemos un singular sombrero, llamaremos la atención de nuestros alumnos. El mismo sombrero también se puede transformar en los personajes del cuento tomándolos de una manera u otra o recrear con el, escenarios que se describen como una montaña, una taza gigante, un lugar para guardar secretos, etc.
 
Cada vez que nuestros alumnos vean que aparecemos con el sombrero u objeto elegido que me permita muchas posibilidades, automáticamente mostrarán mucha disposición para leer o escuchar el cuento.

Involucrar a todos


La narración oral en el aula debe involucrar a todos nuestros alumnos. Nuestra mirada tiene que ser dirigida a cada uno de ellos para hacerlo parte de la historia que estamos compartiendo, desde los que se encuentran sentados en primer fila hasta los que se ubican en la última.
 

El lugar apropiado para los textos literarios


Decidir en que lugar del aula donde serán ubicados nuestros textos es muy importante. Invito a mis alumnos a prepararse para el cuento que van a escuchar y de manera obvia me acercaré a ese mágico lugar de donde tomaré el texto que deseo compartir y decir “Había una vez”. Al terminar el mismo, lo dejaré en su lugar y permitirá al alumno ubicar de donde lo toma para luego por propia iniciativa lo encuentre en aquel lugar tan especial.
 

Los primeros recursos, al alcance de la mano


Lo que hay que considerar en nuestra propuesta de narración oral, es que deberíamos esmerarnos siempre. ¿Y si envolvemos la narración con algunos recursos expresivos? ¿Por qué no nos sumergimos en la historia y dejamos fascinados a nuestros alumnos con las aventuras que le contemos?

El juego, el arte y los títeres (en sus diversas expresiones) son estrategias efectivas para una verdadera motivación en clase, siempre y cuando haya la preparación previa, convencimiento y criterios de lo que estamos haciendo.
 
Cualquier objeto que nos rodea puede transformarse. Un lapicero en nuestras manos puede transformarse en un bastón, un sombrero en una montaña, un balde de pintura en un tambor, etc. Si hablamos de una casa, nos bastará una silla, de un dormitorio una almohada, de una cocina un cucharón, de un día de playa unas lentes para sol, de una biblioteca un libro. Esta búsqueda puede ser en principio personal para luego mostrarla a nuestros alumnos y luego desarrollamos nuevas propuestas con los mismos objetos.
 

El escenario de la narración oral, nuestro propio cuerpo

Pensemos en los escenarios que podríamos recrear con nuestro cuerpo. Comencemos a explorar las posibilidades que nos pueden ofrecer nuestras manos, cabeza, brazos, codos, piernas o pies para construir un árbol, una montaña, un libro, una poza de agua, etc. Una vez elegido el camino a seguir, definir la cantidad de escenarios. No tienen que ser muchos. Lo importante es que la sugerencia sea precisa para la comprensión y apoyo en nuestra propuesta de narración oral.
 
Una vez realizada la práctica previa podemos comenzar con la narración y nuestros alumnos o colegas que nos estén apoyando serán invitados a construir el escenario en el momento indicado. Les aseguro que la experiencia serán gratificante y muy motivadora en todos los que participen.

 

2. LECTURA EN VOZ ALTA

Cuando leemos en voz alta se beneficia el que lee y el que escucha.  Al leer nosotros en voz alta y de la manera adecuada, lograremos en nuestros alumnos despertar el interés por explorar los libros y en convertirse en lectores por sí mismos.

 
Una nota especial y reflexiones
 
A continuación les adjunto una nota especial escrita por Gerardo Daniel Cirianni, especialista en lectura y escritura en el ámbito educativo en México y que ha aportado mucho al Programa Nacional de Lectura de ese país:

Es probable que para quien ya es lector esta práctica resulte innecesaria y hasta molesta. El silencio y la soledad suelen ser dos condiciones valoradas por quien ya sabe como introducirse, de qué manera viajar y cuando salir de ese mundo de ideas y de emociones que llega de otro lugar y de otro tiempo. Pero para quien sólo ha tenido la experiencia de desplazarse por las letras, sin poder ir más allá de las mismas, esto es, tratando de interesarse en lo que el texto dice sin poder acceder a lo que el texto le dice, la experiencia de compartir una lectura en voz alta puede ser absolutamente indispensable. Pensar la lectura en voz alta como una forma de encuentro alrededor de los libros y de la lectura o como una alternativa para abrir actividades de escritura suele estar más allá de toda discusión.
Sin embargo, está práctica tiene otra serie de ventajas para todos los que participen de ella, pero en particular para los lectores iniciales, porque hace evidente el trabajo del lector.
No hay marcas en la escritura que indiquen el ritmo adecuado para la lectura de un texto. Tampoco existen normas fijas sobre el valor de cada signo de puntuación. No olvidemos que la lectura de los silencios es tan importante como la lectura de las palabras ¿Entonces cuánta suspensión implica una coma o un punto?
La escritura tampoco tiene marcas que indiquen volumen de voz o intención de lo que se afirma, se interroga o se ordena, para sólo señalar algunos ejemplos de lo que puede evidenciar la voz de quien lee.
Un lector capaz de realizar un trabajo de ese tipo muestra que está atribuyendo un sentido a lo que lee a partir de los indicios que percibe en la obra. Ese lector ha dado un salto de lo literal a lo interpretativo y los que lo escuchan son testigos de ese hacer ignorado para quien leer es sólo repetir un conjunto de marcas por demás precarias.
Leer en voz alta permite distinguir entre aquello que es fijo: las palabras, la sintaxis, el tema, las ideas y lo que siempre está en fuga, lo que se escapa, eso que llamamos significación.
La voz de quien lee ayuda también a tender un puente entre la oralidad, siempre presente, siempre situada y la escritura, siempre más distante, siempre reflejo de un tipo de pensamiento más modelado al que hay que saber ingresar.
La selección de los textos a compartir ayuda a romper el prejuicio bastante extendido de que existen un conjunto de obras que “hay que leer” porque “son las mejores” porque indican “el avance” o “la madurez” del lector o porque tienen un carácter formativo en si y por lo tanto proporcionan un placer o goce superior.
Las personas que están iniciando sus contactos con la lectura o las que a lo largo de su vida escolar sólo se han relacionado con aquellos textos de lectura obligada, en general opinan negativamente de si mismos como lectores. Consideran que leen mal o que no leen o que no han leído lo que “hay que leer”.

Cuando el docente o cualquier adulto mediador pone a disposición del grupo un poema, un cuento o un fragmento de una novela no porque forme parte de un programa de estudio o porque su autor haya sido reconocido por el motivo que sea, sino porque conoce al grupo y sabe que la lectura de ese texto puede conmover, las cosas cambian radicalmente.

Ya no habrá canon al que atenerse sino una bolsa del juglar siempre renovada, atenta a los intereses, a las oportunidades y a la sensibilidad de las personas con las que esté dispuesto a intercambiar, apoyándose en la lectura, ideas, sentimientos y emociones.

3. LABORATORIO DE IDEAS

- Trabajar la oralidad y la lectura desde las propias creaciones de los alumnos.
- Leer un periódico (noticias) en clase. De ser posible, grabarse para luego escucharse.
- Organizar sesiones de lectura de poesías.
- Describir en voz alta imagines, fotos, objetos e ilustraciones.
- Leer primero en silencio un texto y luego en voz alta.
- Realizar pequeños trabajos de investigación a partir de instrucciones.
- Fomentar la elección de libros de la biblioteca de la escuela o del aula.
- Lectura y explicación de textos de manera previa por parte del tutor.
- Memorización de textos (canciones, poemas, refranes...)
- Exposiciones orales.
- Reconstrucción de textos fragmentados y desordenados (Rompecabezas de
  frases célebres).
- Relacionar o clasificar textos distintos.
- Leer poemas a coro.
- Leer en voz alta con diferentes ritmos (lento, rápido), volumen y estados de ánimo
- Escuchar lecturas  por parte de narradores de cuentos y actores.
- Teatro leído.
- Dramatizaciones. Juegos de improvisación.
- Organización y asistencia a espectáculos teatrales.
 

4. SOPORTES DE LECTURA

Son muchas las alternativas para desarrollar la lectura en voz alta. Por ejemplo, utilizando libros de recreación, consulta, estudio, diccionarios, encyclopedias, cuentos, etc. Los periódicos son un medio también favorable y podríamos clasificar los titulares, secciones, temas, publicidad y avisos.

Las revistas de historietas, las recetas, manual de instrucciones, reglamentos, cancioneros, agendas, horarios, carteles, informes, biografías y poesías son una inagotable fuente de soportes para la lectura en voz alta y de acuerdo a las características que prefieran escoger de cada uno de nuestros alumnos.
 

5. LA LECTURA EN VOZ ALTA Y SUS BENEFICIOS
- Estimula nuestra imaginación con colores, formas, letras y sonidos.
- Ofrece información y nos hace conocer al mundo.
- La lectura en voz alta fortalece la concentración, y el escuchar, la comprensión.

- Cuando una persona sabe escuchar, mejora su capacidad de expresar sus ideas y sentimientos.

- Leer a nuestros alumnos, les anima a leer por sí mismos, por ende, a mejorar su calidad de vida.
 

PARA RECORDAR…
Todo lo que hagamos en la vida necesita corazón, dedicación, paciencia y sobre todo, buen humor.